Fútbol para Todos: un balance de la era K y su futuro con financiación privada (Primera parte)

FPT
Logo de FPT usado hasta fines de 2014

PRIMERA PARTE (en esta entrada)

Último momento / La herencia de FPT: propaganda y costos fuera de control / Cómo era históricamente /

SEGUNDA PARTE (entrada siguiente)

Cómo fue con el kirchnerismo  —El aspecto económico de FPT (2009-2015) /  Doce conclusiones sobre FPT en la era K / Cómo será con el nuevo gobierno / El arreglo temporario hasta mediados de 2016 / ¿Se puede mantener FPT con publicidad e ingresos privados? / Anexo: Uso propagandístico de FPT en avisos y otras expresiones

Roberto H. Iglesias.- Una de las creaciones del kirchnerismo para ampliar los alcances de su aparato de propaganda sustentado en la infraestructura del Estado argentino fue el programa Fútbol para Todos (FPT).

Con alguna ironía, pero sin incorrección, FPT podría definirse durante los gobiernos del Frente para la Victoria como un proyecto de propaganda político-partidaria que empleaba como soporte la transmisión gratuita de partidos de fútbol.

Se utilizaba la popularidad del deporte número uno de la Argentina y las enormes audiencias generadas con la televisación sin cargo del fútbol para la emisión a granel de mensajes que incluían la exaltación del gobierno y el ataque a la oposición y medios y periodistas críticos. Todo esto se hacía no sólo bajo la forma de avisos oficiales sino también —aunque en mucho menor medida— a través de manifestaciones de algunos relatores y comentaristas deportivos [1].

El programa se creó por Decisión Administrativa 221/09-JGM del 01.09.2009 y fue administrado desde la Jefatura de Gabinete (no desde la Secretaría de Comunicación Pública). Constaba de un coordinador y secretario ejecutivo, ambos con carácter extraescalafonario, rango y jerarquía de subsecretarios y designados por el poder ejecutivo nacional.

El coordinador de FPT durante los seis años de su existencia bajo la gestión K fue el dirigente de Los Andes —equipo de fútbol de Lomas de Zamora— y  peronista anibalista Pablo Paladino, quien llevaba adelante su ejecución día a día y realizaba la coordinación con la AFA y los clubes de fútbol.

Flyer Päladino

Paladino intentó capitalizar su poder en Fútbol para Todos para presentarse como intendente de Lomas de Zamora por el kirchnerismo (apoyado por Gabriel Mariotto), pero finalmente desistió ante su escasa convocatoria. En cambio, consiguió ponerse de novio con la vedette y bailarina Laura Fidalgo, jurado de los programas de Marcelo Tinelli. Este último intentó infructuosamente obtener la explotación comercial de FPT.

Paladino fue colocado en ese cargo en 2009 por Aníbal Fernández y el titular del COMFER/AFSCA, el lomense Gabriel Mariotto. Pero más allá de su estrecha relación con Aníbal respondió a los sucesivos jefes de Gabinete (Aníbal fue jefe de Gabinete en 2009-2011 y luego otra vez en 2015.)

El poder de Paladino estaba no obstante limitado por la intervención de La Cámpora, grupo que a fines de 2013 vetó que Marcelo Tinelli pudiera hacerse cargo de algunos aspectos de FPT.

Con el nuevo gobierno del presidente Mauricio Macri, se dictó el decreto 151 del 17.12.2015 por el cual FPT fue transferido a la Secretaría General de Gobierno, a cargo de Fernando de Andreis. A la vez se designó como nuevo coordinador del programa a Fernando Marín, histórico productor de radio y TV y quien también fue gerenciador del Racing Club de Avellaneda (2000-2006), otro de los equipos importantes de fútbol de la Argentina.

Marin

Marín, con los periodistas en la puerta de la AFA el 15.12.2015  (captura de TV)

Macri ha manifestado su intención de mantener FPT para que los televidentes argentinos puedan acceder a las emisiones de los partidos en forma gratuita a través de la TV abierta (o de señales básicas de cable), pero sin usarlo para la propaganda partidaria o para atacar a la oposición o a medios críticos. Asimismo, se busca abrir sus pantallas a la publicidad privada, que hasta el momento había sido inexistente en las transmisiones (salvo el auspicio de la firma Iveco, que se pagaba en especie), lo cual podría reducir o compensar el costo del programa para el Estado.

Para Macri, quien fue dirigente deportivo en los años 90 cuando presidió el equipo de fútbol Boca Juniors —una verdadera institución del país— la reorganización del FPT es una prioridad importante.

Tanto es así que el mismo presidente supervisa personalmente los cambios que se están introduciendo en el programa, para lo cual mantiene contactos frecuentes con De Andreis. También intervienen en el rediseño del programa José Torello, jefe de asesores de la Casa Rosada y persona de extrema confianza de Macri, así como el asesor Sergio Ferrando.

Marín confirmó a los pocos días de iniciado el nuevo gobierno: “tenemos una sola consigna […] mantener la gratuidad de las transmisiones del fútbol”. Macri ya había dicho “sigue el Fútbol para Todos, pero sin política”.

El nuevo mandatario manifestó que otro de los grandes problemas, más allá de la suma que se le paga a la AFA por los derechos, eran los costos de producción: “[haré que] los costos vuelvan a ser lo que eran… el mismo camión de exteriores cuando lo hacía Torneos y Competencias [antes de FPT] valía 10 pesos, a los 15 días [de cuando se creó FPT] valía 30″ (declaraciones en Telefé el 17.11.2015).

Algunos cambios ya comenzaron a verse el 16.12.2015, cuando FPT transmitió el partido disputado en Japón entre River Plate y Sanfrecce Hiroshima, en el cual no se pasó ningún aviso oficial, no hubo avances de 6-7-8 anunciando informes contra la oposición o periodistas críticos, ni se escuchó a relatores exaltar al “modelo” o al partido gobernante. En el entretiempo, en cambio, se exhibieron comerciales de Ford, Nike, Total, Dermocitrán, Paty, Termidor y Peugeot.

Último momento

A último momento llega la noticia según la cual FPT —como solución temporaria hasta mediados de 2016— le venderá la señal de los partidos de Boca, River, Independiente y Racing por 180 millones de pesos a los canales aéreos El Trece y Telefé. Canal 9 se ha ofrecido a transmitir algunos de San Lorenzo y del Nacional B, mientras Canal 7 difundirá también otros cotejos de San Lorenzo y el resto de los partidos.

Sin embargo, esto apenas representaría el 10% del costo total del programa para este año (cerca de 1900 millones de pesos). A su vez, la venta de publicidad por parte de FPT tampoco alcanzaría a compensar la cifra que la AFA pide por los derechos, aun suponiendo que los costos de producción se reduzcan a su mínima expresión. (Ver más detalles en los apartados El arreglo temporario hasta mediados de 2016 y ¿Se puede mantener FPT con publicidad e ingresos privados? –en la segunda parte de este artículo).

La herencia de FPT: propaganda y costos fuera de control

La herencia del FPT no es solamente la de un carísimo programa de propaganda para promover El Relato del kirchnerismo y atacar a la oposición, medios y periodistas desde sus pantallas.

También hay indicios de irregularidades económicas del programa que, entre otras cosas, incluyen:

  • pagos arbitrarios (no existió una base racional inicial para determinar el criterio con el cual se fijó el monto inicial de los derechos de televisación abonados a la AFA y aparentemente no siempre se practicaron los reajustes sucesivos con arreglo al coeficiente pactado),
  • inflamiento injustificado de costos (como señaló Macri, los gastos operativos son mucho más altos que en la época de las transmisiones privadas, sin que existan razones legítimas para ese incremento),
  • gastos que no están respaldados por órdenes de compra (como denunció un informe de la Auditoría General de la Nación que analizó los gastos del programa hasta 2012).

Este artículo se propone trazar un balance crítico  de los seis años kirchneristas de FPT en sus modalidades económicas, operativas y comunicacionales y determinar las características de la herencia que ese programa deja.

En lo que se refiere a aspectos económico-financieros y operacionales se efectúa una sistematización de todos los datos públicos disponibles: en su mayoría oficiales pero también algunos derivados de cálculos y operaciones basados en estos últimos (o de sus ausencias o faltantes) o bien de investigaciones llevadas a cabo por periodistas y algunos dirigentes políticos.

Durante la gestión kirchnerista de FPT las contrataciones y costos del programa sólo han podido conocerse con pocos detalles de desagregación y de manera fragmentaria.

Los datos disponibles al respecto, a grandes rasgos, fueron los de su presupuesto general anual (lo que puede extraerse del presupuesto general de la administración pública, con las respectivas ampliaciones efectuadas por decisiones administrativas de la Jefatura de Gabinete por efecto de los Decretos de Necesidad y Urgencia -DNU- que permiten las reasignaciones de partidas) y los correspondientes al pago de derechos de televisación a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA).

Pero la discriminación de las contrataciones específicas de producción y otros rubros es más difícil de rastrear. Para ello, deben monitorearse datos dispersos sobre licitaciones, contrataciones, etc. Esto ha sido efectuado a partir de algunas indagaciones propias e investigaciones periodísticas de medios como Clarín, La Nación, Perfil y El Cronista o sitios web como (Eliminando Variables), así como también por datos y guarismos obtenidos por el mecanismo de acceso a la información, especialmente los pedidos efectuados por la Fundación LED, y también los datos que surgen del informe sobre irregularidades de la Auditoria General de la Nación (AGN), el cual cubre el periodo 2009-2012 [2]. Completan este cuadro las denuncias de la legisladora Graciela Ocaña (basada en datos públicos conocidos, el informe de la AGN y los datos que ella misma consiguió directamente de la AFA).

Acerca de los aspectos comunicacionales del programa, se reseñan y analizan algunos de los mensajes emitidos durante las transmisiones a lo largo de varios años.

El análisis de los seis años K de FPT no estaría completo si no se pusiera en contexto. Por esta razón este artículo echa un vistazo a la transmisión televisiva del fútbol y las cuestiones de derechos anteriores al programa (1951-2009), así como sus perspectivas futuras a partir de 12.2015.

La estructura de este artículo continúa de la siguiente forma:

En el apartado mo era históricamente repaso la etapa que va desde el viejo Canal 7 de los años 50 hasta las casi dos décadas en que los derechos del fútbol estuvieron en manos de Torneos y Competencias SA y Clarín (años 90 y primeros nueve años del nuevo milenio).

Luego ofrezco el análisis propiamente dicho de FPT desde 2009 hasta el fin del gobierno K (Cómo fue con el kirchnerismo, que incluye El aspecto económico de FPT (2009-2015)), con un balance de esa etapa (Doce conclusiones sobre FPT en la era K).

A continuación expongo lo que se propone hacer el nuevo gobierno del presidente Mauricio Macri (mo será con el nuevo gobierno y El arreglo temporario hasta mediados de 2016).

Por último, intento responder a la pregunta que muchos se hacen y para el cual el gobierno actual también está buscando una respuesta: ¿Se puede mantener FPT con publicidad e ingresos privados?

Al final, en un Anexo, también menciono y analizo algunos ejemplos de avisos oficiales y mensajes transmitidos en FPT, que demuestran el uso propagandístico y proselitista que se hizo de este programa.

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Cómo era históricamente

La única estación de TV existente (abierta) en la Argentina entre 1951 y 1960 comenzó desde su primer año de funcionamiento a transmitir algunos partidos. Se trataba de LR3 TV Radio Belgrano Televisión (Buenos Aires), la que desde 1957 pasó a llamarse LS82 TV Canal 7.

Los derechos de televisación eran obtenidos a partir de acuerdos individuales con los clubes. Todavía no había dinero involucrado debido a la insignificancia de la audiencia: en 1951 las emisiones de Canal 7 eran recibidas por unos 1.000 televisores y para 1952 por no más de 10.000. Su señal llegaba sólo a Buenos Aires y áreas aledañas; no había repetidoras ni otros canales.

Canal 7 era entonces propiedad de Radio Belgrano y la Primera Cadena Argentina de Broadcastings SA, una empresa convertida en paraestatal por el peronismo y presidida por su fundador, el mítico radiodifusor argentino nacido en Bulgaria Jaime Yankelevich [3] (fallecido precisamente en 1952, al poco tiempo de que la TV fuese inaugurada).

 señal LR3-TV

Señal de ajuste de LR3-TV Canal 7 – Radio Belgrano Televisión en 1951 (Tomado del sitio http://www.albinarrate.com/ del radioaficionado argentino LU8AJA Javier Albinarrate, Buenos Aires)

Pero en verdad Radio Belgrano y Canal 7 eran manejados desde el Ministerio de Comunicaciones peronista, a cargo del amigo de Evita, el ex jefe de Correos de Junín Oscar Nicolini.

(No casualmente, mientras era ministro de Comunicaciones, Nicolini ejerció como presidente de la Asociación del Fútbol Argentino, AFA. Fue la propia Evita la que decidió alejarlo del puesto deportivo, aparentemente por no haber “controlado” una huelga de jugadores. La asociación entre fútbol, comunicación y poder estatal está lejos de ser una novedad.)

En 1953 el gobierno adjudicó Canal 7 a un buen amigo de Juan Perón, el empresario Jorge Antonio, de quien podría decirse que era una suerte de Lázaro Báez o Cristóbal López de la época. Jorge Antonio operaba Canal 7 a través de una empresa llamada Asociación de Promotores de Telerradiodifusión SA (APT).

Al año siguiente, en un partido televisado entre Boca e Independiente, este último equipo se negó a salir a la cancha si Canal 7 no aportaba dinero. La cantidad de televisores ya ascendía a 45.000 [4].

El partido entre Boca e Independiente del 15.08.1954, en el cual los jugadores del “rojo” se negaron a salir a la cancha si Canal 7 no aportaba dinero a cambio de la televisación. Esta circunstancia no es mencionada en la película, que corresponde al noticiero de cine Sucesos Argentinos, pero por alguna razón en esa oportunidad no se filmaron los goles del encuentro. El relato que se escucha es el del actor radioteatral y de cine Eduardo Rudy, quien durante mucho tiempo fue la voz de ese noticiero (usuario de YouTube: DiFilm)

En 1955, cuando al peronismo le quedaban unos meses en el gobierno, la AFA firmó el primer acuerdo con Canal 7. La emisora le pagaría 600.000 pesos por los 30 partidos anuales de Primera A. Eran 24.000 dólares de entonces (cerca de 210.000 dólares actuales).

Producida la Revolución Libertadora, Canal 7 fue intervenido por el gobierno y luego incorporado al patrimonio del Estado [5]. Con respecto a la televisación del fútbol no cambió nada (la AFA estuvo también intervenida por un año en 1956).

La AFA pidió en 1957 un millón de pesos, a lo cual el Estado accedió (seguían siendo unos 210.000 dólares actuales). Cabe destacar que la cantidad de aparatos de TV había llegado a 500.000 a fines de 1958.

La asociación entre el Estado (Canal 7) y la AFA, llamada a durar hasta mediados de la década del 80 con los gobiernos más dísimiles, tuvo algunos momentos ríspidos.

A partir de 1960 la AFA no llegó a acuerdos con Canal 7 (ni con otros canales) y el fútbol desapareció completamente de la TV por varios años [6] (salvo los Mundiales o partidos internacionales que, como no había satélites de comunicaciones que operasen con Argentina, se transmitían en diferido). Por supuesto, siguió transmitiéndose por radio.

Sin embargo, la TV continuaba su marcha imparable. Para 1961 ya había tres canales privados en Buenos Aires y desde entonces  comenzaron a instalarse canales fuera de la capital. En 1963, la inversión publicitaria en televisión superó a la de radio y en pocos años la gran mayoría de los hogares argentinos urbanos tenían al menos un receptor de TV.

El cable (¡monocanal!) se inició en algunas ciudades del interior en fechas tan tempranas como el mismo año 1963 (en zonas donde no había canales abiertos y ante la imposibilidad de obtener una licencia nacional para transmitir por ondas, como fueron los casos pioneros de Villa María, Villa Mercedes o Río Cuarto).

En los años 80, la TV por cable llegó a Buenos Aires con tres canales, pero en este caso como modalidad alternativa de la TV abierta. A partir de 1986 los cables del interior, ahora convertidos en sistemas de señales múltiples, pudieron incluir las señales de los canales abiertos de Buenos Aires vía satélite, en versión completa.

Con el comienzo de la TV privada en Argentina en 1960 Canal 7 se había convertido en el patito feo de la TV. Su programación era de una hibridez total: no era un canal cultural ni un canal comercial, pero casi siempre fue invariablemente oficialista. Sus déficit eran astronómicos y sus directores duraban seis meses como promedio en el cargo, mientras poca gente lo sintonizaba. Un chiste en el ambiente televisivo de entonces decía que frente a las cámaras de Canal 7 podía cometerse el crimen perfecto, ya que nadie lo iba a ver.

Hasta el cantautor Piero le dedicó  parte de una de sus “canciones de protesta” parodiando su slogan de la época (1970) : “Si… ete… ete, ete es mi canal… ¡estatal!”.

   Piero burlándose del oficialismo de Canal 7 hace casi medio siglo en la canción “La del Televisor”.

Canal 7 Deportes

Aviso gráfico de Canal 7, probablemente de 1968

A principios de 1966 la AFA licitó los derechos y de esta forma el fútbol de Primera A volvía a la TV después de seis años. Por primera vez los partidos pasaron a ser televisados por una emisora privada. Se trataba del nuevo Tevedós (LS86-TV Canal 2, hoy América TV), entonces en La Plata, que en un principio estaba a cargo de Radio Rivadavia. Su gerente deportivo era también el relator-jefe de esa estación radial, el legendario José María Muñoz, inventor de la frase “peligro de gol”.

 Noti 2

El austero informativo de Tevedós de La Plata, NotiDos, en una recreación de cómo era en los años 60 y 70 con sus presentadores originales: Lucio Rubinacci y Pedro Burgos (Fotograma de la película La noche de los lápices © Aries Cinematográfica Argentina, 1985.)

 

José María Muñoz anticipa con su frase “peligro de gol” el segundo tanto logrado por Argentina contra Holanda, en el partido que sostuvieron ambas selecciones en ocasión del Mundial 1978. El cotejo finalizó 3 a 1 y consagró a Argentina campeón mundial (25.06.1978). (Audio tomado del usuario de You Tube Futbolpasionmundial3)

Pero había un problema: Tevedós se veía muy mal en Buenos Aires y Radio Rivadavia —una de las pocas emisoras privadas en ese entonces, la más escuchada del país y que dedicaba buena parte de su programación al deporte— era considerada una emisora radical y hasta izquierdista por el gobierno de Onganía (en 1968 se le canceló la licencia y siguió transmitiendo con un permiso precario; luego se la restituyeron).

Por extensión, los militares de entonces también “veían mal” a Tevedós y no sólo por la recepción de su señal, sino precisamente por su vínculo con Radio Rivadavia; así, se dedicaron a boicotearlo de todas las maneras posibles. (Una década después, el ya alicaído canal platense fue intervenido por otro gobierno militar que también lo “veía mal”, en este caso por su conexión con el llamado caso Graiver; Radio Rivadavia se desprendió del canal hacia 1971.)

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 Antiguo (izq.) y actual escudo de la Asociación del Fútbol Argentino. La AFA se creó como tal en 1934, luego de consumarse una fusión de grupos separados con antecedentes desde 1893. 

La AFA fue intervenida por el gobierno en 1967 y permaneció en esa situación hasta 1974. Se dio la paradójica situación en la cual el Estado le vendía los derechos también al Estado. Canal 7 volvió a adquirir de la AFA la totalidad de los derechos para transmitir los partidos de los entonces campeonatos Nacional y Metropolitano de Primera División A (que fueron instituidos en 1967) y los del Nacional B.

A partir de 1967 el domingo a la noche se televisaba en diferido el que se consideraba el partido más importante de Primera A de ese día (la radio emitía los partidos de los domingos en directo). Desde 1969 se instituyó además un partido adelantado de Primera A los viernes para que Canal 7 lo transmitiera en vivo; era la primera vez en que un evento deportivo se programaba para ajustarse a las necesidades de la TV. Los sábados a la tarde se difundían partidos de Primera B en vivo. Este esquema se mantuvo inalterado por casi dos décadas.

Fue también en 1967 cuando Canal 7 creó su equipo deportivo estable, del cual su periodista emblemático fue el eterno Enrique Macaya Márquez (relatores que alguna vez estuvieron con él incluyen a Horacio Aiello, Oscar Gañete Blasco y Mauro Viale).

macaya-muñozAviso de Radio Rivadavia de 1983 en que se anuncia la incorporación de Macaya Márquez al plantel de la emisora junto a otra figura de los relatos deportivos, José María Muñoz. Pero Macaya no estuvo mucho tiempo en esa radio y continuó en casi todo momento en ATC (nombre del Canal 7 desde 1979) (Tomada del sitio web https://lasimagenesretro.wordpress.com/2013/08/)

Gracias al monopolio de las transmisiones de fútbol, Canal 7 tuvo durante largos años ingresos adicionales que ni así evitaron sus quebrantos. De no ser por el rating que acumulaba en estos partidos, hubiera sido un canal todavía con menos audiencia.

De todas formas, hasta bastante entrados los 80 la radio era dueña y señora de los relatos, en primer lugar porque la TV no transmitía en vivo los partidos de los domingos y en segundo término porque tenía los relatores más populares (los derechos de transmisión de radio nunca suscitaron mayores problemas).

Las estrellas de los relatos de las emisoras de AM eran los históricos Fioravanti (desde 1931 hasta 1972), Luis Elías Sojit (de los 30 a los 50s), “Lalo” Pelliciari (entre los 30 y los 60s) y posteriormente José María Muñoz (en los 60, 70 y 80s) y Víctor Hugo Morales (desde los 80 en adelante).

Mucha gente que veía Canal 7 prefería el relato de la radio. Por mucho tiempo los relatores deportivos radiales eran mejores o al menos más animados que los de TV. De ahí esa costumbre tan típica de los años 60 a los 80 de bajar el sonido del televisor y colocar el audio de la radio para seguir las alternativas del partido mientras se observaba la pantalla.

Relato del 29.05.1932 de  Fioravanti del gol de Bernabé Ferreyra correspondiente al partido que terminó con el resultado River Plate 1 – Racing 0, transmitido probablemente por LS2 Radio Prieto de Buenos Aires. El encuentro se disputó en la cancha de Racing, en Avellaneda (en el mismo lugar donde está hoy). El arquero de Racing que no logró atajar el tiro de Ferreyra era Juan Botasso, llamado en la narración “el famoso cortina metálica” (incluido en el disco Fioravanti relata los grandes goles de la historia del fútbol argentino, Buenos Aires, Microfón Argentina SA, 1134-PROM-45001 (P) 1978)
Se trata no sólo de la grabación más antigua de una narración deportiva en el país sino también del primer registro tomado en la Argentina de una transmisión de radio que se conserva. (La siguiente es de 1933, también de Fioravanti, ver abajo y luego hay grabaciones de radio de 1937 de programas de Radio Belgrano de Jabón Federal y fragmentos de emisiones de LRA Radio del Estado.)
 
Relato de Fioravanti del partido amistoso entre Argentina y Uruguay el 05.02.1933, transmitido probablemente por LS2 Radio Prieto desde la cancha de Independiente, también en Avellaneda y ya situada en su emplazamiento actual. Gol del jugador boquense Roberto Cherro (quien efectuó todos los goles argentinos en ese encuentro, que terminó con la derrota uruguaya por 4 a 1). Hasta hace unos años, Cherro fue el jugador que más goles hizo para Boca Juniors en su historia, sólo superado en 2010 por Martín Palermo. La sobriedad y el vocabulario de Fioravanti contrastaban con el “populismo” de Sojit y Pelliciari —ver abajo— (incluido en el disco Historia de Boca Juniors, CBS Columbia Argentina SA, M-8062 (P) 1965)
Un relato simulado de Luis Elías Sojit que es en realidad un aviso de Jabón Federal en LR3 Radio Belgrano, probablemente hacia 1940 (quien lo presenta es “Tito” Martínez del Box). Sojit fue el primer “relator militante” y durante el gobierno peronista de 1946-1955 inventó la frase “hoy es un día peronista”, la cual era intercalada frecuentemente en sus narraciones. También usaba con frecuencia la frase “Perón Cumple – Evita dignifica. Luego se dedicó a relatar carreras de Turismo Carretera y acuñó otra frase que terminó siendo el nombre de su programa: “¡Coche a la vista!”. Tras quedarse sin trabajo al sobrevenir la Revolución Libertadora, fue el locutor Augusto Bonardo —un demoprogresista fuertemente antiperonista— quien lo ayudó a volver a la radio. (De mi colección particular de audios).
Eduardo “Lalo” Pelliciari relata desde Londres los Juegos Olímpicos para su propia emisora en ocasión en que el atleta argentino Delfo Cabrera ganó una maratón a último minuto al llegar al estadio de Wembley, el 07.08.1948. También es una de las escasas grabaciones que sobrevive del relator. En 1941 Pelliciari le compró al diario La Nación LR6 Radio Mitre y la trasladó a su casa en Barrio Norte (Arenales 1925, futura sede de emisoras comerciales estatales como LR4 Radio Splendid y otras). Desenfadado y agresivo en el relato, era también peronista pero no intercalaba” frases militantes” en sus transmisiones. Sin embargo, puso su emisora al servicio del peronismo y se benefició notoriamente con contratos durante el gobierno de esa fuerza política. Fue también uno de los ejecutores del plan de compra de emisoras por parte de testaferros del gobierno entre 1948 y 1949. (De mi colección particular de audios).
 

Acompañado por la transmisión televisiva, audio del célebre relato de Víctor Hugo Morales del segundo gol de Diego Armando Maradona contra Inglaterra en el Mundial de Fútbol de México el 22.06.1986, en el cual el narrador uruguayo residente en Buenos Aires llamó al jugador “barrilete cósmico”.
El partido terminó 2-1 en favor de Argentina y fue transmitido por la extinta LR2 Radio Argentina, emisora porteña de segunda línea que había comprado los derechos para la emisión del Mundial y que contrató a Morales como jefe de deportes por un año. Todo esto le produjo a la estación una seria sangría económica —el dinero publicitario comenzaba a fluir masivamente a la TV—, de la cual nunca se recuperaría. (Radio Argentina, una de las primeras emisoras de radio del mundo, cerró en 1997.)
Con el tiempo, Morales no sólo se dedicó al periodismo general sino que también adoptó actitudes políticas. Crítico de TyC y Clarín en los 90 por su acuerdo para televisar el fútbol, fue durante siete años opositor al kirchnerismo hasta que sorpresiva y súbitamente se volcó a apoyar a los Kirchner desde 2010 con una vehemencia irrestricta y defendiendo sin reservas sus medidas más controvertidas. Esto le abrió la puerta a contratos y apoyos oficiales, pero en todo momento continuó en la emisora privada LS4 Radio Continental, cuya grilla programática era en general crítica de los K. Un mes después que el FPV perdiera las elecciones nacionales, Morales fue despedido el 11.01.2016 de la radio (usuario de YouTube: Manuel Carro).
 
 
José María Muñoz innovó el relato del fútbol en los años 60 y 70. Si bien no explicitaba una posición política en su actuación ni en sus relatos, quedó sin embargo muy ‘pegado’ a la dictadura militar de 1976 por defender la realización del Mundial de Fútbol mientras llamaba a combatir la “campaña antiargentina” usando los mismos argumentos que los militares.
Estos son sus comentarios posteriores al partido Argentina-Holanda, en ocasión de ese Mundial, en el cual el equipo albiceleste se consagró campeón venciendo 3-1 el 25.06.1978.  Previamente, para congraciarse con el gobierno del general Lanusse y conseguir que se le rehabilite la licencia a LS5 Radio Rivadavia —emisora de la que era accionista—, Muñoz brindó apoyo a su ministro Francisco Manrique, introductor de la lotería deportiva en la Argentina (PRODE) (Tomado del blog Medios y Opinión de Gustavo Remestvensky http://www.plazademayo.com/mediosyopinion).
Un ejemplo de relator radial contemporáneo, Alejandro Fantino. Este es el relato del gol de Angel Di María en el cotejo entre Argentina y Suiza disputado el 01.07.2014 en el Campeonato Mundial de Fútbol llevado a cabo en Brasil y transmitido por LR5 La Red (Buenos Aires). En esa oportunidad ganó el equipo argentino por la diferencia mínima cuando faltaban cuatro minutos para que terminara la extensión del partido. El expresivo Fantino también se dedicó al periodismo general y se convirtió en un eficaz y popular entrevistador de políticos, artistas y otras figuras en el canal América TV (usuario de YouTube:  Nicolas Derendinger).

Pese a todo, el acuerdo entre la AFA y Canal 7 (desde 1979 ATC) pareció funcionar más o menos bien con presidentes tan distintos como Onganía, Levingston, Lanusse, Cámpora, Lastiri, Isabel Martínez, Videla, Viola, Galtieri, Bignone y Alfonsín.

(De este acuerdo quedaban excluidos los Mundiales, que desde México 1970 se emitían en vivo vía satélite y gradualmente pasaron a ser más rentables que los partidos locales. Los derechos se compraban directamente a la FIFA. También quedaban afuera los partidos internacionales, así como los de la Copa Libertadores o la Copa América, cuyos derechos se adquirían a la hoy discutida CONMEBOL. Generalmente estos últimos cotejos eran difundidos por Canal 13 de Buenos Aires, que luego de 1974 pasó a estar controlado por el Estado hasta 1989.)

Entre 1967 y 1985 el Estado compraba la totalidad de los derechos del futbol argentino y transmitía los partidos no domingueros en directo y gratis por Canal 7/ATC y sus repetidoras (al principio en Rosario, Santa Fe, Chivilcoy y Trenque Lauquen y desde los años 70 también en poblaciones de Entre Ríos, Corrientes y el norte de Santa Fe).

A esas transmisiones se plegaban canales autónomos del interior, generalmente públicos, que tomaban por microonda la señal de Canal 7/ATC: el Canal 10 de la Universidad de Córdoba, el Canal 10 de la Universidad de Tucumán, el Canal 7 de Mendoza y el Canal 8 de Mar del Plata (estos dos últimos intervenidos por el Estado desde 1974).

Cabe destacar que sólo desde 1961 se pudo transmitir señal de TV en directo desde Buenos Aires a Rosario y Mar del Plata. Luego siguieron Santa Fe (1964), Montevideo (1968), Bahía Blanca (1970), Córdoba (1971), Mendoza (1971) y Tucumán (1978). En esas épocas no había satélites de comunicaciones con enlaces internos y las conexiones se hacían a medida que se expandía la red de microondas y “cables coaxiles” de la también estatal ENTel.

Hasta mediados de los años 80, ninguna empresa privada se había acercado a la AFA interesada por involucrarse en la televisación de los partidos. Por un lado, nadie creía que la transmisión del futbol local por TV abierta podía ser el fabuloso negocio que sería después. En los 70 había numerosos anunciantes modestos como pinturerías Batica, Proveeduría Deportiva o los pilotos Aguamar. (Salvo durante los Mundiales televisados, los grandes anunciantes estaban mayormente en la radio, como la Cabalgata Deportiva Gillette o Adidas.) Por otro lado, se asumía que el acuerdo AFA-Canal 7 era poco menos que eterno.

Jingle del piloto Aguamar, uno de los anunciantes del fútbol y de los altavoces de las canchas (“La Voz del Estadio”) entre los 50 y los 70. Se trata de una versión de los 60, pero fue compuesto en 1948 por Rodolfo Sciammarella, músico y prolífico autor de jingles comerciales y políticos (compuso también el primer jingle político del Río de la Plata en 1942 —específicamente para la radio— para el candidato uruguayo presidencial blanco Luis Alberto de Herrera y en 1973 el jingle de la fórmula Cámpora-Solano Lima del FREJULI argentino).

 Jingle de los botines Sacachispas, otro de los anunciantes del fútbol y de “La Voz del Estadio” entre los 60 y 70 (tomado del usuario de YouTube beatleslujan1959).

Marcha usada durante años por la Cabalgata Deportiva Gillette en auspicios y transmisiones de radio (y en TV) (usuario de YouTube: radiotelefonia).

En ese momento, la posibilidad de enviar y recibir señal satelital interna y la rápida expansión del cable hasta en los lugares más apartados del país, cambió sustancialmente el mercado de TV en la Argentina. A la vez, la AFA había entablado juicios contra ATC porque comenzaron a producirse significativos retrasos en los pagos.

La empresa Torneos y Competencias SA (TyC), que carecía de un medio de comunicación propio, se ofreció a “salvar” la situación de ATC y de la transmisión del fútbol adquiriendo los derechos en 1985, provisionalmente, por tres meses [7]. El acuerdo fue renovado en forma sucesiva.

Por primera vez en tres décadas (salvo el interregno del año de Tevedós), una entidad que no era el estatal Canal 7 era titular de los derechos de la AFA.

Noticias Avila
Carlos Ávila, en la tapa de una revista Noticias de los años 90

Fundada por el vendedor publicitario nacido en Paraguay Carlos Ávila, TyC comenzó produciendo a principios de los años 80 un programa de golf en Canal 2 de La Plata y el recordado El deporte y el hombre en Canal 13 de Buenos Aires. Ambos canales eran del Estado en aquel entonces.

El deporte y el hombre era conducido por el siempre impecable “Pancho” Ibáñez (exlocutor, durante mucho tiempo, del servicio internacional de radio de onda corta holandés Radio Nederland). Presentaba notas y clips de distintos deportes en el mundo y sus ratings llegaban a los dos dígitos.

El leit-motiv de ese programa (Boda en Londres del grupo Mecano) puede ser una de las cortinas musicales más recordadas de la historia de la TV argentina. Para cualquier argentino que supere los 40 años es imposible escuchar ese tema sin pensar en “Pancho” Ibáñez (autor de la frase “todo tiene que ver con todo” y que fue recientemente utilizada por la expresidenta Cristina Kirchner para acusar al fiscal Nisman de ser agente de los “fondos buitres”).

Boda en Londres, la cortina de El deporte y el hombre por más de una década. El programa se transmitió en Canal 13 (1983-1985), ATC (1986-1988), otra vez Canal 13 en 1990 y América TV en 1992 (usuario de YouTube:  Canal de BestRememberMusic).

Inicio de El deporte y el hombre con “Pancho” Ibáñez en Canal 13 de Buenos Aires (1990), producido por TyC (usuario de YouTube: DojoKenVillaMartelli).

 

Pero el verdadero éxito de TyC  llegó con Fútbol de Primera (cuya cortina era otro tema futurista y tremendamente poderoso: nada menos que la música de la genial película Blade Runner).

Desde su primera emisión en 1985, Fútbol de Primera absorbió al viejo equipo “estatal” de Canal 7/ATC de Macaya Márquez y todos sus colaboradores. Macaya siguió siendo su conductor y Mauro Viale el relator principal (en los 90 fue reemplazado por Marcelo Araujo, uno de cuyos latiguillos en las narraciones era, dirigiéndose a su compañero: ¿Esto es así o estoy crazy, Macaya?)

De esta forma, el fútbol de Primera División se seguía transmitiendo en diferido los domingos a la noche por ATC y casi con las mismas figuras, aunque ahora a cargo de una productora privada.

Primer logo de TyC en los años 80 (captura de pantalla)

Primer logo de TyC en los años 80

Sin embargo, el equipo de TyC innovó el espacio del domingo a la noche en ATC y las mismas transmisiones deportivas, tornándolas más atractivas y dinámicas; en muchos aspectos, un verdadero show. El partido principal del domingo se ofrecía en una versión condensada y luego se incluyeron incidencias, resúmenes y goles de otros cotejos, cada vez con un despliegue mayor.

Fútbol de primera, la producción estelar de TyC emitida en este caso por ATC (1988) (usuario de YouTube: misimagenesretro)

Por ese entonces, en la AFA se consolidaba el poder de su titular, Julio Grondona (asumido en 1979 bajo auspicio de los militares). Merced a un hábil manejo en el que combinaba poder político y económico y siempre con escasa transparencia en la toma de decisiones, se había transformado en el mandamás del fútbol argentino.

Comenzó una suerte de simbiosis entre la AFA y la empresa TyC en la cual la primera se dedicó a favorecer sistemáticamente a la segunda a cambio de que la empresa privada le suministrara no sólo suculentos pagos por derechos sino también una participación en los ingresos por la televisación del fútbol.

TyC siguió comprando los derechos primero por un año (1986), luego tres (1987-1989) después por cinco (1989-1993, este último periodo fue renegociado en 1991). Hasta entonces los derechos se habían vendido siempre año por año. A mediados de 1988 Fútbol de Primera se mudó a Canal 9 (único canal privado de Buenos Aires en aquel entonces), donde permaneció hasta fines de 1991.

La compra de los derechos por parte de TyC implicaba que ningún otro canal o programa de TV podía emitir ni siquiera los goles hasta que no fueran difundidos por Fútbol de Primera el domingo a la noche.

En 1991 TyC y la AFA hicieron su movida más audaz. La AFA le vendió a esta empresa, asociada con Clarín, los derechos del fútbol hasta 1997, y luego hasta 1999, 2003 y 2014 (nunca se habían vendido por un periodo tan prolongado de tiempo). Esos derechos comprendían la exclusividad de transmisión de los partidos del fútbol de primera división, Primera B Nacional y Primera B Metropolitana (viernes, sábados y domingos).

TyC y el Grupo Clarín se asociaron para explotar esos derechos cobrando por ver la mayoría los partidos.

Los partidos se emitirían en vivo pero en forma codificada, debiendo pagar los televidentes para acceder a cada encuentro, como sistema PPV (pay per view) o bien un abono adicional. La señal correspondiente fue bautizada con el nombre de TyC Max (Televisión Satelital Codificada SA o TSC) y era 50% de TyC y 50% de Clarín. (Al año siguiente, Clarín ingresaba al mercado de operación de cable con la empresa Multicanal [8])

TyC Max

TyC Max, señal premium (codificada) lanzada en 1991. No formaba parte del paquete básico de los cables y debía pagarse separadamente para ver los partidos de Primera A. Era operada en partes iguales por TyC y por el Grupo Clarín. Cuando el fútbol pasó a ser televisado gratuitamente por el gobierno, en 2009, se transformó en TyC Señal Alternativa (también a cargo de TyC y Clarín), a través de la cual se ofrecen ahora cotejos de básquet, vóley, partidos de primera B y carreras automovilísticas (el Turismo Carretera y el Turismo Nacional se difunden desde 2012 en TV abierta por medio de otro programa gubernamental: Automovilsmo para Todos).

Debe recordarse que antes de TyC Max, los populares partidos de Primera División del domingo no se podían tampoco ver en vivo por televisión abierta: sólo se transmitían en tiempo real en radio. Con la creación de Fútbol para Todos, muchos años después, TyC Max fue de alguna manera víctima de su propio éxito, ya que la televisación en vivo del fútbol dominguero hasta 1991 nunca había estado disponible, ni en forma gratuita ni en forma paga.

El principal encuentro del domingo siguió siendo transmitido en diferido a la noche de ese día por la TV abierta a través de Fútbol de Primera, en una versión condensada; también se difundían los goles de otros cotejos. En todos los casos, esas imágenes sólo podrían ser vistas en otros canales después que fueran difundidas por el programa. Fue en ese momento que Fútbol de Primera pasó a Canal 13, la televisora del Grupo Clarín. El programa continuó así hasta el inicio de Fútbol para Todos en 2009, cuando fue levantado.

A la vez, TyC y el Grupo Clarín se asociaron en otro emprendimiento: una señal completamente deportiva que en este caso sí sería incluida en el abono básico del cable. De esta forma nacía en 1994 TyC Sports (Tele Red Imagen SA, TRISA). (En ese año, comienza a transmitir en vivo y sin codificar el principal partido del domingo, pero solo para el interior).

TYC Sports 90

TYC Sports

Logos de  la señal de cable básico TyC Sports (arriba el de las década del 90 y abajo el de los últimos años). La empresa TyC tampoco debe ser confundida con esta señal. TyC Sports pertenece en partes iguales a TyC y al Grupo Clarín.

Aunque en ocasiones TyC Sports ofrecía la versión completa y en vivo de algunos cotejos, normalmente los partidos que TyC Max transmitía en codificado se veían en TyC Sports con el mismo audio pero en las imágenes sólo se mostraban las tribunas, para inducir a los espectadores a pagar la señal de modo de tener la televisación completa.

Clarín usó la ventaja de la señal de TyC Max (que sólo la suministraba a Multicanal y a cables aliados) para ir comprando empresas de cable en el interior del país y así convertirse en uno de los principales operadores de TV paga del país.

El precio inicial que TyC Max pagó por los derechos del fútbol fue de 1,5 millones de pesos-dólares al año (1991) pero luego llegó a 12 millones (1994), 15 millones (1995), 20 millones (1996), 82 millones (1996-2001) y luego 92 millones, en este caso de pesos (2002), cifra que subió gradualmente hasta alcanzar 268 millones de pesos (2009): las sumas eran afrontadas mitad por TyC y mitad por Clarín, que compartían la propiedad de TSC, es decir, TyC Max.

Pero además, la AFA obtendría el 40% (50% desde 1995) de la recaudación que se obtuviera por la comercialización de los partidos y TyC se quedaría con el resto. Esa cifra resultaba en 80 millones de pesos-dólares (1999), 60 millones de pesos-dólares (2001) y 50 millones de pesos (2002).

Desde 2003 hasta 2007 se decidió pagar una suma fija adicional a los derechos. A partir de este último año se volvió al sistema del 50% pero con una base garantizada de 180 millones, lo que en la práctica terminaba ingresando en las arcas de la AFA el 70% de la recaudación (en lugar del apuntado 50%, lo que ascendió a 213 millones en 2009).

Esto implicó un verdadero torrente de dinero que fluía a las arcas de TSC (TyC + Clarín) y de la AFA. Como se puede apreciar, esta última iba imponiendo condiciones en las cuales se beneficiaba cada vez más.

La AFA repartía —con los criterios discrecionales del padrino Grondona— esta suma a los clubes, cuyos déficit seguían aumentando, entre otros factores, por mala administración y corrupción. Por eso y también para sustentar los manejos de Grondona pedían cada vez más y más dinero. De hecho, la relación entre TyC y Clarín, por un lado y la AFA, por otro, no era demasiado buena al momento en que decidió romper el acuerdo y venderle los derechos al Estado.

Apremiada por las descontroladas pérdidas de los clubes, en 2009 la AFA le pidió a TSC un pago total de 720 millones de pesos para la temporada 2010 (cerca de 536 millones en derechos más unos 200 millones mínimos de la comercialización). TSC, que en 2009 le había pagado a la AFA 268 millones por derechos más 213 millones por comercialización (un total de 481 millones de pesos) respondió que si hacía ese pago quebraría.

TYC

Logo de TyC utilizado desde 1992 y hasta 2012

Como empresa individual, TyC —sin asociación con Clarín— había creció imparablemente en los años 90. En 1991, bajo la presidencia de Carlos Menem, ganó el concurso para operar LR5 La Red (la antigua estación comercial estatal Radio Excelsior) a la que se trató de convertir en una emisora 100% deportiva, propósito sólo conseguido en parte por cuestiones de rating.

En 1995 Carlos Ávila vendió el 35% de TyC a la operadora de cable norteamericana TCI (luego Liberty Media) y en 1997/98 un 20% al CEI (la asociación entre Richard Handley del Citibank y Raúl Moneta que representó el intento del menemismo de crear un multimedio oficialista) y otro 20% a Telefónica.

Esta venta, más los ingentes ingresos del fútbol, convirtieron en millonario y celebridad a su fundador Ávila, quien se quedó con el 20% de la compañía. Sin embargo, antes y después era quien tomaba todas las decisiones. Para esa época, Ávila era casi tan poderoso y conocido como Julio Grondona.

En 1998 el fondo Hicks compró en TyC el 20% del CEI y los porcentajes de la empresa quedaron así: 33% CEI, 33% Liberty (ex TCI), 20% Telefónica y 14% Ávila y Luis Nofal (el número 2 de la empresa).

En 2000 el CEI fue disuelto y sus acciones en TyC fueron adquiridas en distintas proporciones por Liberty Media y el fondo Hicks. Entre 2000 y 2005 TyC fue en un 54% de Liberty Media, 20%  del fondo Hicks, 20% de Telefónica y sólo el 6% le quedó a Carlos Ávila.

Para 2005 TyC terminó adquirida por el siguiente consorcio: 40% Fondo FTR (Suiza), 20% Fred Vierra (estadounidense, ex gerente de Cablevisión cuando era de Liberty) y otros, 20% Telefónica. Carlos Ávila y la familia Nofal pasaron a tener el 20% restante. El fondo Hicks se retiró por completo.

Paralelamente, las inversiones de TyC en medios alcanzaron un pico entre fines de los años 90 y comienzos de la próxima década, pero luego empezaron a bajar.

Para 1997, TyC operaba TyC Max (50% TyC y 50% Clarín) TyC Sports (misma proporción) y la emisora La Red. También en 1997 TyC compró la mitad de Canal 9 a Alejandro Romay (y la otra mitad la compró un grupo australiano); al año siguiente quedó solo con 12% y el resto se vendió al CEI y a Editorial Atlántida, a cambio de quedarse con la tradicional revista El Gráfico, ya muy disminuida. Para ese entonces TyC contaba con unos 280 empleados.

En 2000, TyC se retiró de Canal 9 (en contra de la ley vigente le vendió su parte a Telefónica, no obstante que también la compañía de telecomunicaciones ya operaba Telefé en la misma ciudad).

Mientras tanto Carlos Ávila —a título personal y no de TyC— compraba la mayoría de América TV y la señal CVN (hoy América 24 o A24) (hasta el momento de Eduardo Eurnekian). En 2002 Ávila le vendió el 25% de esos dos medios a Vila-Manzano. Al año siguiente Ávila le compró a TyC —también a título personal— la emisora La Red.

La Red            America   cvn

La Red, emisora de AM de Buenos Aires, fue propiedad de TyC desde 1992 (nótese la simulitud de su logo con el de Torneos y Competencias). La estación tenía programación variada  con énfasis en el deporte, pero hacia fines de los 90 se la trató de convertir en una radio completamente deportiva. El proyecto no dio los resultados deseados y se la revirtió nuevamente a un formato generalista, aunque manteniéndose inicialmente el foco en el deporte.  
En 2000 el canal abierto América TV y la señal noticiosa CVN fueron adquiridas a título personal por Carlos Ávila (también La Red en 2003) aunque funcionaron en coordinación con el resto de actividades de TyC. Entre 2005-2006 La Red, América TV y CVN pasaron a ser controladas por el grupo Vila-Manzano, retirándose por completo Ávila, mientras cesó toda relación con TyC.
La Red se transformó en una emisora plenamente generalista, si bien hasta hoy sigue siendo la plataforma de los relatos futbolísticos de Alejandro Fantino. América TV continuó su misma línea de programación (casi sin ficciones y con programas noticiosos, periodísticos, paneles, etc., basados en figuras como el propio Fantino, Jorge Rial y Mauro Viale). El canal tuvo una participación minoritaria durante algunos años del dirigente político Francisco de Narváez. El nombre de CVN fue cambiado por América Noticias y luego por A24, manteniéndose  como señal de noticias.
El grupo de medios tuvo una postura “colaboradora” con el gobierno kirchnerista entre 2010-2014, pero una vez que se le aprobó su “adecuación” por la Ley de Medios volvió a transmitir programas críticos y adquirió una mayor independencia.

A mediados de la década iniciada en 2000, por razones no del todo explicitadas, pero en parte por desavenencias con sus socios de TyC y en parte por cansancio personal, Ávila comienza su retiro no sólo de los medios que personalmente operaba sino también de la propia TyC. En 2005 le vendió La Red a Vila-Manzano y, entre 2005-2006, traspasó América TV y América 24 a una mayoría integrada por Vila-Manzano y (como socio minoritario) Francisco de Narváez.

En cuanto a TyC, Ávila deja de pertenecer a la empresa en 2006, al tiempo que también se retira Telefónica. La estadounidense DirecTV Latin America adquiere una porción de la parte de Liberty Media y queda con el 33,2%. El fondo suizo pasa a denominarse DLJ y su participación se fija en el 16,7%. Fred Vierra aumentaba su participación al 26,5% y la familia Nofal al 23,5%.

Luis Nofal, un hombre importante en TyC, falleció en 2010. Pero desde el retiro de Ávila de la empresa el CEO pasó a ser Alejandro Burzaco. En 2010 también se retiró de TyC Fred Vierra, cuya parte fue comprada en diferentes proporciones en 2012 por DirecTV Latin America  y Burzaco.

Desde 2012 hasta hoy la composición de TyC (cuyo nombre se abrevió a Torneos SA) estuvo a cargo de DirecTV Latin America (adquirida en 2014 por la telefónica estadounidense AT&T) (40%), el fondo suizo DLJ (20%), la familia Nofal (20%) y Alejandro Burzaco (20%).

Burzaco, quien desde 2008 pasó a ejercer como CEO de TyC, será acusado en 2015 por la fiscal de los EE.UU Loretta Lynch de ser un “coconspirador” para pagar sobornos para obtener ventajas personales para él y la empresa. (TyC informó en 03.06.2015 que lo removía como CEO de la compañía, que cooperaría con la justicia y que iniciaría “una investigación interna”. El ejecutivo argentino se entregó el 09.06.2015 en una comisaria en Italia, donde se encontraba circunstancialmente; luego fue extraditado a los Estados Unidos.)

La cesión que la AFA efectuó de los derechos del fútbol por largos años y las condiciones en que lo hizo, la existencia de la señal codificada de TyC Max y el uso por parte de Clarín de la ventaja comparativa del fútbol para expandirse en el mercado del cable eran acuerdos entre privados perfectamente legales. Sin embargo, provocaron un gran resentimiento, tanto en empresas competidoras como en los hinchas que no podían pagar para ver los partidos.

La AFA era (es) una entidad extremadamente opaca en términos de manejos y cercanía al poder político de todos los tiempos y Julio Grondona se había transformado en un impopular y despótico padrino cuyos pactos y componendas dentro y fuera del país lo dotaban de un poder sin límites. Asimismo, aunque en algunos países la visión de partidos también tiene lugar a través de distintas modalidades de Pay-per-View, la decisión de cobrar por el fútbol también generó un duradero malestar contra TyC y Clarín y por extensión contra la AFA misma.

A medida que se conocían revelaciones derivadas de la causa de los Estados Unidos contra la FIFA y asociaciones adheridas, directivos de TyC y de la AFA, —en particular Alejandro Burzaco y Julio Grondona—, quedaban envueltos en una trama de manejos y sobornos. Hay muchas razones para suponer que esas irregularidades no podían cometerse sin el conocimiento de los restantes integrantes de las entidades mencionadas. Una empresa comercial como TyC quedaba así tan sospechada como la AFA.

Torneos

Desde 2012 TyC SA cambió su logo y pasó a emplear la denominación simplificada Torneos, aunque emplea la misma razón social.

..

Es interesante señalar que cuando la AFA le quitó los derechos a TyC y Clarín, TSC emitió el 11.09.2009, con datos muy reveladores:

AFA recibe actualmente, por los derechos del campeonato de primera  división, la B Nacional, la Primera B y el programa “Fútbol de Primera”, un  mínimo garantizado de 268 millones de pesos anuales, que se ajusta  periódicamente de acuerdo con la tarifa del cable.     

La televisación del fútbol de primera división recauda en la Argentina 304 millones de pesos, que se componen así:        

1) Por los cinco partidos que se ven en el abono básico de cable, Tele Red Imagen (titular de la señal TyC Sports) paga 197 millones de pesos, tal como figura en el contrato.  

2) Por los cinco partidos que se televisan por el sistema Premium o Pay-per-View (entre ellos los de los dos equipos más taquilleros, River y Boca) los  cableoperadores pagan actualmente 107 millones de pesos, de acuerdo a su número de suscriptores que contraten los partidos. Hay 800 contratos firmados con los cableoperadores y todos fueron informados a AFA.

De lo recaudado, la AFA percibe el 70%, aunque por contrato es socia al 50%.  Esto ocurre porque TSC le garantiza un mínimo de base por si las ventas del producto fútbol no fueran tan importantes. Lo que sucede hoy.      

Con el 30% restante se deben emplear recursos humanos, alquilar satélites,  comprar cámaras y tecnología, arrendar móviles para cada partido y,  finalmente, pagar impuestos.      

La publicidad es marginal y no llega al 5%. Cualquier otro número es falso.    

Una vez descontados los costos operativos, surgen las utilidades de TSC, que en el último balance arrojaron un resultado de 10,7 millones de pesos. Esa es  la realidad del producto fútbol en la Argentina. AFA siempre conoció al  detalle todos los balances y las contrataciones de TSC. El contrato la faculta  a auditar a la empresa y, de hecho, ya lo realizó tres veces -sin objeciones-  en los últimos años. Las rendiciones de cuentas y la gestión comercial de TSC  siempre fueron aprobadas por la AFA.    

Aunque algunos insistan en lo contrario, el mercado argentino no paga más por el fútbol. Por eso, cuando se escuchan versiones, nunca desmentidas, de  que el Estado Nacional pagaría por dicho producto 600 millones de pesos  anuales (o 6 mil millones en diez años, más la actualización correspondiente),  resulta evidente que dicho monto es claramente desproporcionado para las posibilidades económicas del mercado argentino de televisión, cuya torta  publicitaria total es del orden de los $ 1100 millones. Con eso paga empleos, programación, tecnología y demás costos. Por eso 3 de los 5 canales capitalinos están en rojo.  

Para tener una idea de la distorsión de la que se habla, hay que destacar que hoy Canal 7 paga, por un solo partido que transmite los viernes, 6 millones de pesos. Si eso lo multiplicara por los 10 partidos de la fecha, hablaríamos de  60 millones. No de 600.

Argentinos, el aviso que TyC Sports presentó en 2010

Continúa en la entrada siguiente (Segunda y última parte)

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[1] Para quienes no estén familiarizados con la realidad argentina, Fútbol para Todos consiste en la adquisición por parte del gobierno de los derechos de todos los partidos de fútbol de los torneos nacionales argentinos y su emisión (gratuita) por TV abierta, tanto en el canal estatal como en canales privados que se pliegan a estas transmisiones (sin recibir nada a cambio, como no sea incrementar su rating). Dichas transmisiones son también realizadas a cargo del gobierno. Durante la gestión del gobierno de Cristina Kirchner, se transmitía en medio de las mismas abundante publicidad oficial que se caracterizaba –como buena parte de la publicidad oficial general que se irradiaba durante la era K en la Argentina– por la difusión proselitista de mensajes partidarios y de exaltación del gobierno. Los canales privados que se plegaban a las transmisiones estaban obligados a difundirlas en su totalidad y sin alteraciones, es decir que no podían eliminar la publicidad oficial ni insertar publicidad propia. La señal generada por el gobierno estaba disponible para todos los canales argentinos, pero se la negaba a El Trece y los restantes medios del Grupo Clarín, considerado por el gobierno kirchnerista como su enemigo público mediático (y político) número uno. En ocasiones, el propio relato deportivo incluía mensajes proselitistas.
[2] En un principio (04.2015) este informe había sido rechazado por la mayoría kirchnerista en el organismo. Luego, en virtud de un voto que se revirtió y otro ausente, se terminó dando a conocer.
El 10.06.2015, el titular de la AGN, Leandro Despouy, consiguió que el informe fuera aprobado y dado a conocer oficialmente. Despouy aprovechó la ausencia de uno de los auditores relacionados al oficialismo y el hecho de que otro oficialista, Oscar Lamberto, votó en contra de no difundir el documento (pese a haberse inclinado por archivar el informe en un principio). Dijo Lamberto: “Fui legislador durante muchos años y estoy a punto de terminar mi carrera. Hay momentos en la vida que vale más la vergüenza que el miedo“. 
El informe denuncia que entre el 20.08.2009 y el 31.12.2012 FPT gastó 2967,6 millones de pesos, de los cuales 188,9 millones de pesos se tramitaron “sin el respaldo de la orden de compra correspondiente”.
El titular de la AGN pidió también que se efectúe otro informe de Fútbol para Todos del período siguiente: 01.2013 – 03.2015.
[3] Uno de los nietos del radiodifusor es Gustavo Yankelevich, ex director artístico de Telefé entre 1988 y 1999: los dos primeros años cuando Telefé era el Canal 11  manejado por el gobierno y el resto bajo administración privada, cuando era de un consorcio compuesto por Editorial Atlántida SA, canales del interior y la Sociedad Comercial del Plata SA (Grupo Soldati). (En 2000 Telefé fue comprado por Telefónica SA, la matriz española de Telefónica de Argentina SA.) Yankelevich abrió luego la productora RGB y produjo el programa de Susana Giménez. Su hija, la actriz Romina Yan (Yankelevich), falleció en 2010.
[4] Los datos sobre el pedido de aportes de dinero en 1954 y la situación de los derechos entre 1955 y hasta 1967 fueron tomados de Ezequiel José Yebra, “Goles y televisión, un recorrido por las transmisiones de uno de los pilares culturales argentinos”, ponencia en el XIV Congreso Redcom, del 28 al 30 de junio de 2012, Buenos Aires, Universidad Nacional de Quilmes, Argentina.
[5] Recién en 1986, durante el gobierno de Raúl Alfonsín y tras un largo juicio de casi 30 años, Jorge Antonio fue compensado por la incautación de Canal 7 y otras empresas que manejaba hasta 1955. El Estado ofreció un acuerdo transaccional de 80 millones de dólares, aceptado por el empresario. El gobierno peronista de 1973-1976 no hizo nada para compensar a Antonio (sostén económico de Juan Perón en su exilio) y, en cambio, por el Decreto 1764 (08.10.1973) firmado por Raúl Lastiri declaró expresamente a Canal 7 “propiedad del Estado”. (El de Jorge Antonio fue el segundo juicio civil más largo de la historia judicial argentina; el primero fue el de los bodegueros Greco por la intervención de sus empresas, iniciado contra el gobierno militar en 1980 y resuelto en 2010.)
[6] La referencia es, por supuesto, a los partidos televisados. Había varios programas de comentarios y de debates de panelistas dedicados a ese deporte, como Polémica en el Fútbol (en el aire por varios lustros, desde 1961) y otros.
[7] Durante el primer año del acuerdo, la AFA se quedó con el 60% de los 150 millones de pesos que producían las emisiones. Ezequiel José Yebra, “Goles y televisión, un recorrido por las transmisiones de uno de los pilares culturales argentinos”, ponencia en el XIV Congreso Redcom, del 28 al 30 de junio de 2012, Buenos Aires, Universidad Nacional de Quilmes, Argentina.
[8] En el momento en que se asociaron TyC y Clarín para explotar los derechos de televisación del fútbol, lanzando la señal premium TyC Max —conocida popularmente como “el fútbol codificado”— , Clarín ya operaba Canal 13 pero aún no manejaba ningún cable. Recién se incorporaría a este último negocio en 1992, a partir de la adquisición del sistema Multicanal, ex Video Cable Privado (VCP). Este último era un pequeño cable de apenas 3.000 abonados que operaba en una zona circunscripta de Buenos Aires y que había sido inaugurado por el productor y “bolsero” publicitario Raúl Naya. Multicanal comenzó a comprar cables en el interior y luego absorbió la mitad de VCC (1998) y a su competidor Cablevisión (2005-2006). Desde entonces, la operación consolidada de cable del Grupo Clarín usó esta última denominación. En la actualidad, con alrededor del 55% de todos los abonados argentinos al cable, Cablevisión es el principal operador de cable argentino. Sin embargo, si se considera el mercado de TV paga en su totalidad (es decir, incluyendo al operador satelital DirecTV, que registró un importante crecimiento en los últimos años) el predominio de Cablevisión baja alrededor del 40%.

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Acerca de Roberto H. Iglesias

Soy periodista, consultor y analista de comunicación.
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